Ya está en macha la añada 2016


La poda de invierno.

Las cepas son plantas trepadoras y como tales, se agarran a cualquier estructura disponible, buscando la luz y dando diminutos racimos.

Para producir calidad por encima de cantidad, los viñedos están plantados y preparados para poder conducir la planta dependiendo principalmente del estilo de vino que queramos hacer, de la variedad, del suelo y del clima.

Mediante la poda de invierno, controlamos la cantidad de producción de racimos que dará la planta en primavera, regeneramos madera vieja y saneamos la cepa.

No es una tarea fácil, un viticultor cuidadoso se pensará mucho a quién le deja las tijeras de podar.

Las viñas están dispuestas dependiendo del tipo de suelo, si está plantada en laderas escarpadas como por ejemplo en la Ribera Sacra, la poda será totalmente manual, si está en terrazas como en algunas del Ampurdán, se podrá trabajar también con un pequeño tractor y aquellas plantadas en extensiones planas y perfectamente alineadas, se trabajarán con maquinaria como la de la foto en Malborought, Nueva Zelanda. Dependiendo de cómo estén plantadas, podrá realizarse una pre-poda mecanizada, más rápida y menos costosa, para después acabar la poda en corto de manera manual. Si la poda es totalmente manual, está claro que el trabajo es mucho más minucioso, cepa a cepa acabas conociéndolas y sabes lo que cada una necesita, por supuesto se verá reflejado en la calidad de la uva, por tanto, en la calidad del vino.

La poda es el trabajo más importante en la viña.

viña

Viña en Malborought, Nueva Zelanda

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